Marvelous (o porque no debería importarte que te llamen señora)

 

Que si, que a todas nos ha pasado, pero no dramaticemos….es bueno

¿Porqué? porque las señoras son maravillosas, y porque si no lo sabiais aquí estoy yo para decirlo: todos tenemos una señora dentro. Es mas, me atrevería a decir que desconfío de aquella gente a la que no le veo el señorío interno. Insisto, las señoras (las de verdad) son fantásticas.

Y por eso aquí tienes el decálogo de porque debería llenarte de orgullo y satisfacción que se dirijan a ti en esos términos (decálogo porque me he puesto un tope, que podría seguir hasta el infinito y mas allá).

Allá vamos:

1. Las señoras dicen lo que piensan. Así tal cual, aún me acuerdo cuando mi abuela viendo a mi hermana desayunar tranquilamente le soltó un “Josús como te has puesto” (si, la impresión era tal que el Jesús se convirtió en un Josus. Recordemos que en mi pueblo somos muy de decirnos las cosas).

2. Las señoras están de vuelta de todo. Lo que sea que te parezca una barbaridad ellas ya lo han visto, oido o sufrido, lo que quiere decir dos cosas: que tienen una solución y que tienen un pasado (y todas tenemos un pasado)

3. Tienen una contestación para todo: algo que envidio profundamente…sabes aquello de “pues en el momento no supe que decir…al rato se me ocurrió que contestar”. Pues eso a un señora no le pasa, (entiéndeme, le pasa…pero lo vital ya lo ha soltado)

4. Nadie tiene una espalda mas ancha que una señora. Así se ponga Jean-Claude Van Damme en cruces por lo que estoy diciendo. Estoy segura segura segura de que lo que ha aguantado la espalda de una señora no lo aguanta la espalda de Swachnegger en sus tiempos de culturista.

5. Son la risa. Esto no creo que tenga que desarrollarlo porque me parece una obviedad. Es mas, si hacéis memoria os acordáis de algo seguro. (Yo me estoy acordando de una señora con la que me puse a hablar de un aparato anticelulítico en un outlet de natura y acabamos descojonadas probando alternativamente dicho aparato la señora, una amiga y yo. Cada uno que se imagine los comentarios sobre la vibración y el peso que nos iba aportando la señora y el porque de nuestra risa)

6. No tienen sentido del ridículo.

7. Las señoras no están pa hotias. Podéis volver al punto dos para acabar de verlo claro.  O podéis pensar que alguien que te hace creer que al zumo se les van las vitaminas si no te lo bebes rápido es alguien que no está para ostias, lo que me lleva al siguiente punto (inciso sobre el tema zumo: ha tenido que venir Chicote y hacer un estudio muy sesudo para demostrar que lo de las vitaminas es una mentira podrida y yo aun así no me lo acabo de creer…a Chicote digo).

8. Tienen mucha inventiva. Si la patraña del zumo nos os convence no se que mas podría hacerlo.

9. Saben dramatizar lo que se ha de dramatizar. ¿Y que es un drama? Pues cada uno tiene su escala de valores, pero vamos, que lo que es un drama se ha tratar como tal antes de solucionarlo. Y eso una señora sabe hacerlo.

10. En el punto diez iba a decir que las señoras suelen estar hasta el coñ*, y que tengo un amigo que cuando está harto de cualquier cosa suele decir que está hasta el coñ**, pero no lo voy a decir. ¿Porqué? Porque me parece mucho mas importante que Sara Montiel cierre este decálogo  y de paso le doy los créditos por copiarle el titulo del post.

 

 

Así que amigas, que te llamen señora te otorga una posición en la vida que no todo el mundo tiene. Por favor, que ninguna señora del mundo se avergüence de que nos llamen así.  Porque a ver, si el futuro se construye en base al pasado, tenemos un pasado lleno de señoras peleonas que han conseguido multitud de cosas para las que venimos detrás, no olvidarse.

 

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