Semana Santa is coming

Casa Lolo presents anatomia de una mesa camilla
 

Hoy, en “gente que tiene pueblo al que va regularmente y cuando llega semana santa  se pone especialmente moñas   le encuentra la poesía a las cosas mas terrenales…”

ANATOMÍA DE UNA MESA CAMILLA

Los que tenemos pueblo lo sabemos… la mesa camilla te obliga a pegarte a los que tienes al lado, subirte las sallas y así ,pegaitopegaitopegaito, te dejas invadir por ese sopor pesado y caluroso que te impide moverte y te deja sopinstant. Una mesa camilla te puede atrapar durante dos horas seguidas hasta que tu estómago pide chocolate del pueblo, o donuts del pueblo, o pepitos del pueblo, o una merienda cena (del pueblo) o cualquier cosa a la que añadirle detrás el  “del pueblo” y que haga que su valor, su calidad y su caché  suba indiscutiblemente.

Así que como esto mas que un post parece una oda, y como ya sabemos de que pie cojeamos en esta casa, yo solo puedo añadir lo siguiente:

Mesa-camilla: yo te llevo en el corazón a ti y a todas las veces que te revolví el picón y me gritaron “para ya que nos atufamos”. Al dolor de cabeza que dabas (lo que es, es. Y  el brasero te ponía cabezona cabezona). A todas las veces que pregunté por el picón del frío mañanero que hacía en plena mancha, a todas las historias sobre muertes por atufamiento, a los patadones que le daba a la alambrera sin querer y los collejones por coger las brasas con las tenazas y hacer la pava…

Amigas…¿A que ahora también lleváis un poquito en el corazón a la mesa-camilla? (Cada uno a la suya, que si no se vería raro…)

 

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Que tengáis una feliz Semana Santa majos, nos leemos a la vuelta!

 

 

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