En esta vida no se puede hablar, o como me dice mi padre “hija mía, tienes una boca que parecen los pies de otro”. Si, tengo un blog, lo que me convierte automáticamente en una bloguera.

Pero no nos llevemos a engaños, pese a convertirme en bloguera, ejercer como diseñadora los últimos 15 años, tener gafas de pasta y vivir con un gato en Barcelona, soy mas de pueblo que el tomillo. Así que entre mis sueños está el irme a plantar tomates al campo, tener una cabra y decir pitas pitas cada vez que le de de comer a las gallinas.

Mi gato Lolo me apoya siempre que en todo este tinglado su nombre vaya mas grande que el mío. Por lo pronto y como se puede ver, él va ganando. Yo sigo ejerciendo de diseñadora en mi día a día mientras él ejerce como dueño del cortijo y me pide mi parte de la hipoteca, además de otro detallito: la señora que llevo dentro sale al exterior cada vez mas seguido.

La culpa de todo, obviamente, la tiene mi madre.

 

Foto: LaPerez